lunes, 19 de noviembre de 2012

Una rata se deslizó por la viscosa...


Una rata se deslizó por la viscosa panza de la noche
y en sus dientes, en jirones, se llevó mi corazón.

Trasladándose despacio, mientras la sangre gotea,
testigo de la pelea, que anunciaba el desamor.                                                                                                                            
Entre las sábanas frías, inmóvil y enmudecida,
mi alma yace vacía desangrada por la ilusión.

Mientras las uñas se clavan, revolviendo el amasijo
de gritos, desprecio y olvido que tu boca me dejó.

No hubo cuidado en la huída, sólo la sal en la herida
que tu crueldad dañina, como a un toro apuntilló.

Aún siento la saliva, deslizándose en mi cara,
fue tu ira, tan barata! la que así me tatuó.

Y ahora escucho los tambores que con sus ecos lejanos
llaman presto al aquelarre a las víctimas del dolor.

Y  me deslizo despacio, acudiendo a la llamada
de la hoguera engalanada con los restos del perdón.

El perdón que se atraviesa y en mi garganta provoca
el escupir la derrota que tu puño me arrancó!                                                
  Verónica

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